Animador
Vive cada segundo sin dudarlo.
Si alguien puede empezar a cantar o bailar espontáneamente en cualquier momento, es probable que sea una persona con el tipo de personalidad ESFP (Animadores). Se dejan llevar por la emoción del momento y quieren que los demás experimenten esa misma alegría. Ningún otro tipo de personalidad es tan generoso con su tiempo y energía cuando se trata de animar a los demás y ningún otro tipo de personalidad lo hace con un estilo tan irresistible.
Vivir con Pasión
Las personalidades ESFP tienden a montar un espectáculo para los demás y, por lo general, parecen sentirse muy cómodas siendo el centro de atención. Sin embargo, no es su amor por ser el centro de atención lo que les hace sentirse tan seguros de sí mismos, sino su habilidad para percibir lo que es apropiado en determinadas situaciones. Tienen una extraña habilidad para reflejar el comportamiento de quienes les rodean.
Los ESFP disfrutan de verdad con las cosas más sencillas, y no hay mayor alegría para ellos que simplemente divertirse con un buen grupo de amigos. Las personas con este tipo de personalidad casi siempre eligen estar con amigos antes que pasar tiempo a solas. Con su ingenio único y natural, les encanta captar la atención y hacer que cada encuentro parezca una fiesta.
Los ESFP tienden a tener el mayor sentido estético de todos los tipos de personalidad. Tienen buen ojo para la moda, desde el aseo personal y la ropa hasta una casa bien decorada. Saben lo que es atractivo en cuanto lo ven y no tienen miedo de cambiar su entorno para reflejar su estilo personal. Son curiosos por naturaleza y exploran nuevos diseños y estilos con facilidad.
Aunque no siempre lo parezca, estas personalidades tienen claro que no todo gira en torno a ellas: son muy observadoras y empáticas. Suelen ser las primeras en ayudar a alguien a resolver un problema difícil y están encantados de ofrecer apoyo emocional y consejos prácticos. Sin embargo, si el problema gira en torno a ellos, es más probable que eviten el conflicto en lugar de abordarlo de frente. A este tipo de personalidad le suele encantar un poco de drama y pasión, pero no tanto cuando son el centro de las críticas que puede acarrear.
Un Espíritu Espontáneo
El mayor reto al que se enfrentan es que a menudo están tan centrados en los placeres inmediatos que descuidan las obligaciones y responsabilidades que hacen posibles esos lujos. El análisis complejo, las tareas repetitivas y la adecuación de las estadísticas a las consecuencias reales no son actividades fáciles para los ESFP. Prefieren confiar en la suerte o en la oportunidad, o simplemente pedir ayuda a su amplio círculo de amigos. Es importante que los ESFP se desafíen a sí mismos para controlar cosas a largo plazo, como sus planes de jubilación o el consumo de azúcar; no siempre habrá alguien cerca que pueda ayudarles a vigilar estas cosas.
Los ESFP reconocen la calidad y lo auténtico, lo que ya de por sí es un buen rasgo, pero si no son precavidos, su falta de planificación puede llevarlos a gastar en exceso. Las tarjetas de crédito son especialmente peligrosas para ellos. Como suelen centrarse más en aprovechar al máximo el presente que en planificar objetivos a largo plazo, de vez en cuando se ven con dificultades para costearse todo lo que desean.
Los ESFP son bienvenidos allí donde se necesiten risas, alegría y un voluntario para probar algo nuevo y emocionante. No existe mayor disfrute para ellos que contagiar a los demás con su espíritu festivo. Pueden hablar durante horas, incluso desviándose del tema principal, y empatizar profundamente con las emociones de sus seres queridos. Si logran cierta organización en su vida, siempre estarán listos para lanzarse a descubrir todas las novedades que el mundo tenga preparadas, llevándose a sus amigos consigo.